rezar… sin desfallecer

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El evangelio del día de hoy nos presente un tema muy importante de la vida de fe: la oración.

En particular el trozo del evangelio del día de hoy que acabamos de escuchar se refiere a un tipo particular de oración: la oración de petición: pedimos a Dios algo que necesitamos; y que lindo cuando alcanzamos aquello que pedimos, de nuestros labios surge una alabanza a Dios por su grandeza y por su infinita misericordia.

Pero muchas veces nuestra experiencia de oración no es esta sino que en algunas ocasiones tenemos la sensación de que Dios no nos escucha.

Entonces, ante la ineficacia de la oración empezamos a revisar que es lo que no estamos haciendo bien… y entonces intensificamos nuestras prácticas religiosas: asistimos a misa, nos confesamos, rezamos el rosario, nos portamos bien… en el fondo creemos que Dios escucha a los que andan bien… y ESTA ES UNA IMAGEN DEFORMADA DE DIOS.

Otras veces sucede que pedimos a Dios pero ante la falta de respuesta, empezamos a revisar nuestro pedido para entender si es realmente lo que necesitamos.

Pero otras veces la situación es como la del Evangelio del día de Hoy: pedimos algo y sentimos que nuestro pedido no es atendido y podemos desanimarnos, desfallecer, y terminar enojados y distanciados de Dios.

Es en esta situaciones donde Dios, es injusto, y pasamos de la imagen de un Dios bueno y misericordioso a otra de un dios juez sin piedad ni misericordia.

El evangelio del día de día de hoy es mu raro y exigente.

Podemos imaginarnos la situación de la parábola: delante de la indiferencia del Juez, Jesús invita a rezar sin desfallecer (la palabra griega también significa enojarse «ekkakein») Si porque a veces frente al silencio de Dios podemos endurecer nuestro corazón y la desazón de no ser escuchado puede convertirse en dolor y este transformarse en rabia.

En la oracion de peticion es la oración donde se pone a prueba lo que creemos y lo que esperamos; y veces nuestra esperanza necesita tiempo de espera.

Y en el tiempo de espera pasa de todo: impaciencias, temor, miedo, descreimiento y desesperanza…

Y nuestra preocupación es la de ser escuchados, pero la parábola subraya otro aspecto, si somo capaces de ser fieles en el tiempo en el cual parece que no hay ninguna respuesta.

El tiempo de espera, nos hace reconocer qué tenemos en el corazón y aquelloq eu verdaderamente somos.

El tiempo de espera, es un tiempo de purificación y de reconocimiento de nuestra más autentica verdad.

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Dile a mi hermano….

En el evangelio del día de hoy, una persona se presenta ante Jesús y le hace una reclamo. Le pide que le diga a su hermano que haga aquello que el mismo Jesús enseña: que comparta… la herencia

¿Cuál es el problema?

Este Señor le pide a Jesús que sea Juez y custodio de una norma: la división de la herencia

A veces, también nosotros, hacemos lo mismo: En Nombre de Dios o aludiendo a su propuesta le pedimos que haga cosas que no le corresponden

y esto nos pasas porque, a veces no terminamos de entender cómo funciona la propuesta de Dios.

Lo que Dios nos propone jamás viene desde fuera, como algo impuesto desde fuera (heterónomo), sino que la propuesta de Dios es algo que se gesta desde dentro.

¿Ser generoso, ser justo, ser honesto … y las demás virtudes, dónde nacen?

Porque la verdad es que se puede compartir, porque alguien me obliga a hacerlo; y aunque compartir sea bueno, no es algo mio.

Y también puedo dar a cada uno lo que le corresponde, haciéndolo equitativamente porque esta mandado que sea así, y aunque sea una cosa buena tampoco es mía la decisión de hacerlo

O puedo «proceder honestamente» y ser «politicamente correcto» porque de no ser así, las consecuencias serían nefastas.

Pero también se puede ser generoso porque reconocemos que lo que tenemos es puro don… y desde allí es posible compartir.

O se puede ser justo, porque es un modo de proceder, de entender la vida, de vivir en relación con los demás.

También se puede ser honesto, porque se sabe que en la honestidad esta la verdad de lo que somos, de los que hacemos y de lo que queremos.

El evangelio termina con una invitación…cuídensen … pero sobre todo es una invitación a entender que es lo que se quiere, una invitación para discernir dónde poner los esfuerzos, y hacia donde se orienta nuestra vida

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¿Por que rezar? Buscar… encontrar y realizar …

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El evangelio de hoy, nos muestra a los discípulos pidiéndole a Jesús que les enseñe a rezar.

Evidentemente, le piden al Señor, algo que ellos consideran importante… en definitiva les están pidiendo aprender a relacionarse con Dios Nuestro Señor.

¿Qué les enseña el Señor?

Primero les enseña a quién tienen que dirigirse: Dios Padre

Después les enseña qué tienen que pedir:

  • Que sea santificado su Nombre
  • que venga a nosotros su Reino;
  • que se haga su voluntad;
  • que nos de el alimento diario;
  • que nos perdones en la misma medida que perdonamos a los demás;
  • que nos de lo que necesitamos para no caer en la Tentación y
  • que nos libre del «mal»

Es significativo que lo que le pedimos al Señor, son cosas que tenemos que hacer nosotros:

Somos nosotros quienes tenemos que Santificar su nombres; somos nosotros quienes tenemos que hacer patente su reino; somos nosotros quienes tenemos que procurar nuestro alimento; somos nosotros quienes tenemos que perdonar; somos nosotros quienes tenemos que evitar caer en la tentación…

Por otra parte les enseña dos fundamentales que debe quien se pone a rezar:

1.- Insistir, sin claudicar hasta que se logre lo que se pide

2.- Confiar que Dios, como Padre bueno, nos dará aquello que nos hace bien

Y por ultimo se enseña una metodología de oración: PEDIR, BUSCAR, GOLPEAR

Ignacio es un experto en buscar y enseña en los Ejercicios Espirituales un modo de buscar y hallar la voluntad de Dios, en la propia vida.

Ignacio se da cuenta que la voluntad de Dios para todos es la misma : amar a Dios amando a los demás.

Pero también se da cuenta, por un lado que el amor se ha poner más en las obras que en la palabras; y por el otro aportará a esa relaicón de amor con Dios, de lo que tiene y puede.

Yo creo que desde aquí nace la diversidad en cuanto al modo de amar a Dios y en definitiva de hacer la voluntad de Dios

Santificar el Nombre de Dios; realizar el Reino de Dios entre nosotros, hacer su voluntad, procurar lo que nos alimenta; perdonar las ofensas, con su gracia no caer en la tentación y liberarnos del influjo del mal, lo podemos hacer de distintas maneras, porque cada uno de nosotros lo hace desde lo que tiene y puede... porque todo lo hacemos desde una amor que se pone más en las obras que en las palabras

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Alzar la mirada: pasar del lamento a la alegría

Resultado de imagen para ascensionA veces tenemos la sensación de que «estamos perdiendo»; que ser honestos, buenos, solidarios y generosos, no nos lleva a ningún lugar.

A veces tenemos la sensación que el aventajador,  el violento,  el arrogante, el arribista; que los que construyen el propio «éxito» sobre la infelicidad de los demás son los que ganan.

Y frente a esta tensión solemos entristecernos y terminamos siendo prisioneros de la lógica del mundo y terminamos transformando nuestras vidas en un largo e interminable lamento (que cansa).

El relato de la Ascensión del Señor, invita a los discípulos a levantar la mirada, a dejar de lamentarse y a darse cuenta que el Señor no los ha dejado solos, sino que sigue acompañándolos en la propia historia y en la historia de la humanidad.

El relato de la Ascensión, es como un ritual de traspaso de «mandatos»; es decir una traspaso de «misión» desde Jesús a la Iglesia; entre la presencia de Jesús aquí en la tierra y el tiempo de la Iglesia, donde somos llamados a reconocerlo en medio de nosotros mismos y en medio de nuestra historia.

Pero ¿Cómo se hace?

El evangelio del Día de hoy nos presenta una formula para poder levantar la vista  y nio dejarnos caer en el derrotismo. (algunos dirían que litúrgica, yo quisiera decir casi mística)

Primero el Señor nos invita a volver a las escrituras. Es decir volver a las fuentes de donde nutrimos la compresión de nuestra vida y de la historia.; porque la palabra de la que nos nutrimos es la que cambia nuestra vida.

El texto que cita Jesús está lleno de esperanza en una situación que parece adversa, pero que se resuelve en el amor incondicional de Dios por su pueblo.

Segundo, hay una epíclesis, una invocación al Espíritu Santo para que descienda sobre los Apóstoles y así comiencen algo nuevo. 

Ese mismo Espíritu es el que hará que los mismos discípulos sean testigos creíbles del Amor de Dios.

Y por último, hay una bendición que se recibe en dos actitudes; la de reverencia (estaban postrados) y la de regresar con alegría al cotidiano de sus vidas.

El resto se los dejo a ustedes…

 

P.S: Gracias Gaetano por tu inmenso aporte

 

 

 

 

 

 

 

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¿Quien es Jesús?

Una de las preguntas que nos acompañará junto con el evangelio de Lucas, todo este año es: ¿Quién eres tu Jesús de Nazareth?

El evangelio del día que hoy, nos presenta a Jesús, como aquel con quien todos estaba de acuerdo (y atestiguaban esto con su palabras) y de quien estaban asombrados, llenos de admiración.

Pero ¿Por qué? no sólo porque sus palabras eran hermosas, sino también entusiasmantes, llenas de gracia y sobre todo porque eran coherentes con lo que decían.

Pero, también es cierto, que las palabras de Jesús, escuchada por sus contemporáneos, les pedía un posicionamiento, una decisión.

y así como en aquella época, también a nosotros, oyentes de su Palabra, nos pide una determinación… y cuando esto ocurre, aparecen los problemas y las justificaciones.

Y estar de acuerdo con la propuesta de Jesús, es adherirse a su proyecto de anunciar la buena noticia a los pobres, la vista a os ciegos, la libertad a los oprimidos, y a proclamar un año de gracia del Señor. Y esto molesta, incomoda, pero sobre todo exige conversión.

El evangelio presenta las justificaciones que tiene que ver con «origen o la procedencia» para desacreditar las palabras de Jesús … y así la gente pasa de la admiración al descrédito… con esos mecanismos que tenemos para defendernos: pero mirá quien habla…. este nos es el hijo de…. acaso no vivía en este barrio … y  ahora que se cree.

Pero Dios no entra en las vidas de sus fieles desde la extraordinario y desde lo desconocido sino desde y a partir de lo cotidiano.

Pero la verdad de Dios en lo cotidiano asusta, atemoriza y activa en nosotros esos mecanismos de defensa.

Médico, cúrate a ti mismo es el argumento con el cual lo quieren desacreditar… pero la ofensa y el desacreditar a Jesús, en vez de aliviar y pacificar a sus oyentes, los enoja más, porque lo que anuncia Jesús los amenaza y así pretenden eliminar lo que molesta antes de preguntarse por que molesta tanto.

Reconocer, aceptar y seguir a Jesús, depende de aquello con lo cual nos llenamos… Jesús está lleno de gracia… pero en cambio, el que se llena de rabia, de critica, de desilución, difícilmente llegará a reconocer, amar y seguir a Jesús

¿Quien es Jesús? el la propuesta del Padre, que exige una toma de posición y que a veces genera resistencia, porque no queremos convertirnos, porque no queremos cambiar, porque como estamos, estamos bien…

El resto se los dejo a ustedes…

 

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Estar a tu derecha… ¿Entienden por que lo piden?

El evangelio de hoy nos presenta a Santiago y Juan pidiéndole a Jesús algo impertinente y casi desubicado: poder sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda del Señor cuando esté en su gloria.

La verdad que uno entiende por qué los demás discípulos se enojan con estos; tal vez los consideran unos oportunistas, o unos arribistas, o tal vez sienten que de alguna manera estos dos los desprecian considerándose más grandes y más dignos.

¿Que les pasó a estos dos?

Santiago y Juan, como muchos de nosotros tienen una necesidad básica que necesita ser satisfecha: la necesidad de ser reconocidos.

Este deseo, como muchos otros, no es malo, es más es uno de los deseos que nos hacen más humanos y de alguna manera y algunas veces nos devuelven humanidad… Entonces ¿Dónde está el problema?

El problema de esta necesidad, es su forma de satisfacerse.

Santiago y Juan eran de los primeros discípulos que convocó el Señor, estuvieron con él desde ese primer día a las cuatro de la tarde. Tal vez creyeron que eso les daba derecho.

O quizás, el vinculo familiar que tenían con Jesús les hizo pensar que podían aspirar a «algo más»

O tal vez, les jugó una mala pasada, el carácter fuerte, impetuoso y arrebatado que tenían. No por nada los apodaban «bohanerges» (hijos del trueno)

Lo cierto es que sea como sea, se animaron a pedirle a Jesús esos puestos.

lo más significativo del relato, es que jesús les niega lo que piden peno no los deja sin alternativa sino que les abre la posibilidad de satisfacer su necesidad y su deseo de otra manera: el servicio

Porque frente a los deseos de grandeza de mandar, de ser el gran artífice o «autor intelectual» de tal o cual iniciativa, la propuesta del Señor es otra: la grandeza que nace del ponerse al servicio de la necesidades de los demás.

Porque frente al deseo de ser reconocido, por los logros, sean académicos, sociales o laborales que piden las «admiracion de las bocas abiertas» y el aplauso del público, la propuesta del Señor es diferente: el servicio.

En definitiva, el problema no es la necesidad… sino sobre todo el modo de satisfacerla… y satisfacer bien estas necesidades no da vida y vida en abundancia.

 

Un bonus track: me llama la atención que en el credo decimos que Jesucristo está sentado a la Derecha del Padre… pero cuando miramos a Jesús en la Cruz, vemos que a su derecha y a su izquierda están dos pecadores, los dos ladrones, dos hombres condenados y ajusticiado… tal ves esos puestos sean para los condenados y excluidos de la historia, aquellos que tal vez no sean considerados dignos de esta a su lado; el pobre, la viuda y el huérfano

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¿Quienes son los que están con nosotros?

Resultado de imagen para el que no es con nosotros es contra nosotrosLa situación que relata el evangelio de este domingo, tal vez sea una escena bastante habitual entre nosotros: Juan, casi orgulloso comenta a Jesús que habían detenido a otros que tambien «expulsaban demonios» pero que no pertecian al fgrupo de los doce; y casi despectivamente los catáloga como personas que no eran de los nuestros.

Que lindo Corrientes, ya casi son tres años que estoy aquí y una de las cosas que mas me gusta es que si te va bien empezas a ser parte del colectivo «mi gente»; y cuando te pasa eso entras en una suerte de club con exigencias, pero además con ventajas y beneficios… pero atención si no sos parte de «mi gente»… eso es muy duro y muy dificil.

Y cuando pasa eso, la situación genra dos preguntas que necesitan imperiosamente respuesta: ¿por qué? y la más improtante ¿Cuál es el criterio, o mejos aún, cómo se hace para ser parte?

El evsngelio dehoy, plantea una cosa totalmente distinta, una novedad absuluta acerca del modo de pertenecer.

MIentras la propuesta de Juan es la de tener la misma experiencia, haber tenido la misma formación, pertencer al mismo grupo, frecuentar a la misma gente , estar en las mismas reuniones; en definitiva la propuesta de Juan es aquella que se cree con la exclusividad de hacer el bien y casi creyendo que los demás, siendo distitno no pueden hacelo. En cambio la propuesta de Jesús es otra muy distitna.

El criterio que hace que uno sea parte, no es el de haber tenido la misma instrucción, ni frecuentar las misam personas, o moverse en los mismo circulos, nisiquiera pertencer a la misma raza… sino hacer le bien. En definitiva Jesús le recuerda a Juna que no es necesario defenderse, porque el bien puede venir también de otros distintos a nosotros mismos, porque en definitiva el bien tiene el mismo origen.

En definitiva Jesús les propone a los discípulo, que el camino discipular no es tanto es cuidar lo «dsititno» que amenaza desde fuera, sino un continuo examen que nace desde dentro y que se pregunta como se crece como persona y como se amplian horiizonte para incluir a todos.

El resto se los dejo a ustedes.

 

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